José Luis Figuereo Franco nace en el barrio más flamenco de Cádiz; el típico barrio de Santa María en junio de 1970 en una Casa de vecinos de la calle Botica número 29. Creció bajo la tutela de la peña flamenca La Perla de Cai, empieza a hacer sus Pinitos con nueve años al son de una guitarra sin acordes.
Antes de darse a conocer como cantante, El Barrio fue guitarrista flamenco en muchos tablaos gaditanos y madrileños, en los que empezó a tocar a los doce años. También ha acompañado con su guitarra a otros artistas en sus grabaciones y conciertos.
Cansado de ser guitarrista, graba una maqueta animado por su primo Diego Magallanes (a la postre productor de algunos de sus discos) y la envía a la casa Ediciones Senador. Mientras tanto, se gana la vida como soldador, hasta que la casa discográfica le llama para grabar “Yo sueno flamenco” allá por el año 1996.
Se rebautiza como EL BARRIO –nombre acortado de su lugar de origen y emprende una carrera donde se dan la mano el flamenco, la creación personal y el rock andaluz teniendo como fuentes de inspiración grupos andaluces como Triana, Medina Azahara y Alameda, a flamencos como Manolo Caracol y sobre todo siente una gran admiración por el maestro Paco de Lucia.
El Barrio es un artista vanguardista e innovador. Su voz tiene un eco profundo y distinto siendo un virtuoso de la garganta de la que conoce todos sus secretos. Está considerado un poeta urbano del siglo XXI por sus seguidores que llenan cada uno de sus conciertos.
Sus composiciones tienen sabor andaluz y gaditano y nos hablan del amor,
del desamor , del barrio que lo vio nacer y de cosas cotidianas con las que te sentirás identificado.
El Barrio bebe de lo antiguo y suena moderno.
En 2000 lanza "La Fuente del deseo", el primer trabajo que empieza con promoción por televisiones y pocos medios (la promoción en medios nunca ha sido el fuerte de El Barrio), y que para muchos es su mejor disco. Desde entonces, Diego Magallanes abandona la producción de sus discos y eso se nota a partir de su quinto disco, Me voy al mundo, con el que consigue su primer disco de oro.
"Ángel malherido" llegará en el año 2003 y le catapultará a la fama hasta limites insospechados, haciendo que llene el 3 de Abril de 2004 el Palacio de Vistalegre de la Comunidad de Madrid siendo el concierto de estilo flamenco más multitudinario de la historia hasta ese momento. Tal es el éxito que se ve “obligado” a editar este concierto en DVD en Noviembre de ese mismo año.
Dos años después lanza "Las playas de invierno", el cual se coloca de los primeros en la lista de discos más vendidos en su primera semana. Con Vistalegre siendo muy pequeño para su concierto en la capital, decide hacer, por partida doble, el concierto en el Palacio de Deportes ante unas 17.000 personas
10 años después de su “Yo sueno flamenco” lanza un homenaje a su carrera en forma de doble CD con “Toda una Década” en el que recoge sus grandes éxitos desde que empezase su trayectoria.
Su último disco " duermevela " se sale un poco de su flamenco habitual para darle un toque más moderno.
Los Palos en el Flamenco son los diversos estilos con que este arte se expresa. Como es lógico existieron estilos originarios de los que se fueron derivando y posteriormente asentando la gama total de formas con las que el flamenco se ha ido manifestando a través del tiempo.
A partir de los años cincuenta, con la aparición y el incremento paulatino de publicaciones sobre el arte flamenco y, sobre todo, con los comentarios de los expertos de este arte que acompañaban a las antologías de cante flamenco que iban saliendo al mercado, fueron apareciendo esquemas de los cantes, en los cuales el teórico de turno intentaba construir un organigrama en el que se comprendiese el origen o tronco del cante flamenco y, a manera de ramas de un árbol, cada uno de los palos y estilos que derivaban de él.
Los intentos de esquematizar los cantes, muy loables por cierto, en el afán de explicar el origen y desarrollo de los diferentes estilos, conducían siempre a confundir al aficionado, y ello debido a la complejidad del empeño, en razón de la cantidad de estilos conocidos y a la dificultad de enraizarlos. La tarea es complejísima y la utilidad se concreta en satisfacer la curiosidad sobre las señas de identidad de los diferentes palos, teniendo en cuenta que son alrededor de cincuenta los estilos censados en el colectivo de las variedades del flamenco.
Ante la complejidad, creemos necesario, por razones puramente prácticas, simplificar un primer enfoque de agrupamiento de los diferentes palos. Para Ricardo Molina "el conjunto del cante flamenco brota de dos manantiales primitivos: las tonás, fuente de los cante gitanos y el fandango, fuente de los andaluces" (Citado por L. López Ruiz en "Guia del Flamenco". Ed. Istmo pag. 38). Y dice el propio Lopez Ruiz que serán los cantaores, y precisamente en el periodo crítico de separación del siglo XIX y XX, los que en la práctica separarán los dos grandes bloques, las tonás y sus derivados y los fandangos y cantes que de ellos nacieron. Aunque la separación no sea radical, ya que la convivencia hace que las dos grandes ramas del flamenco no estén separadas por lo que respecta a sus intérpretes.
Con el ánimo de contar con un esquema básico del flamenco, y buscando ante todo lo claridad y simplificación, estimamos acertada la solución aportada por Lopez Ruiz en la citada obra:
CANTES BÁSICOS Y SUS DERIVADOS:
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FANDANGOS Y SUS DERIVADOS:
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CANTES AFLAMENCADOS DE PROCEDENCIA FOLCLÓRICA REGIONAL
O HISPANOAMERICANA:
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-Fandangos: De Juan Breva, de Macandé, de El Gloria, de Cepero, etc.
De Almeria, de Málaga, de Lucena, de Huelva (y dentro de estos últimos de Alosno, de Valverde, de Almonaster, etc.)
-Soleares: De La Serneta, del Mellizo, de Joaquinin, de Manuel Torre, etc.
De Alcalá, de Triana, de Utrera, de Jerez, etc...
Y así ocurriría con todos los palos. Ello da lugar a que, según palabras de Ricardo Molina "...alrededor de quinientos cantares distintos constituyen en la actualidad el dominio de este arte singular". Nos conformamos, pues, con ir conociendo, en principio los palos básicos, y ya es buena tarea, y posteriormente ir desgranando las diferentes especialidades que con relación a cada palo se presenten.
Fuente

Etapa Hermética. Desde mediados del siglo XVIII a mitad del siglo XIX
Esta etapa sigue siendo una incógnita para los estudiosos, ya que hay muy pocas referencias escritas que aporten veracidad a los análisis; sin embargo, de quien si existe referencia es de los primeros artistas del siglo XVIII en Triana, que junto con Jerez y Cádiz es el enclave en el que el Flamenco deja de ser una expresión folclórica para convertirse en un género artístico. Para esta época se citan a cantaores como El Planeta, cantando por seguiriyas de su propia creación y por tonás; La Andonda, que se considera la primera mujer en cantar por Soleá.
La Edad de Oro. Los Cafés Cantantes.
En una misma época coinciden cantaores como Silverio Franconetti, Tomás El Nitri y Juan Breva. Entre ellos surge una competencia feroz, hasta el punto en que El Nitri se niega a cantar delante de Silverio para no quedar en un supuesto ridículo ante el maestro de ascendencia italiana. Pero, por contra, la primera Llave de Oro del Cante de la historia es para Tomás, que recibe el galardón como obsequio a su maestría durante una fiesta. Todas estas circunstancias pudieron haber encendido la chispa en Silverio, que al ver las pasiones que levantaba este arte decidió montar un Café Cantante en el número 4 de la Sevillana calle Rosario. En este momento, el flamenco se profesionaliza. Sin embargo, pese al tirón que pegan en la sociedad los citados cafés, un cierto sector del género mantiene el cante en las minorías de antaño. Es el caso, por ejemplo, de los Gordos de Alcalá, una familia de origen trianero cuyo mayor representante es, Joaquín el de la Paula, o posteriormente de Tío José de Paula y Agujetas el Viejo en Jerez.
A finales del siglo XIX el flamenco ya era un arte muy extendido por toda Andalucía. En Cádiz, madre del cante por cantiñas, surgen figuras como El Chiclanita, Dolores y Alonso del Cepillo, José de los Reyes y el Negro del Puerto y se certifican centros cantaores como los Puertos, San Fernando, Sanlúcar, Chiclana y Arcos.
Mención aparte merece Jerez de la Frontera, otro de los puntos matrices del flamenco, sobre todo a través de los barrios de Santiago y San Miguel. De allí son nada menos que Manuel Soto Loreto, El Torre, y don Antonio Chacón.
Estamos ya en el siglo XX. Y en los años 20 retoma el testigo del arte una generación inigualable. Ya empiezan a sonar los nombres de Pastora Pavón Cruz "La Niña de los Peines", Arturo y Tomás Pavón, Manuel Torre, Manuel Vallejo, El Gloria, Las Pompis, Juanito Mojama, Bernardo el de los Lobitos, El Niño Escacena, Pepe el de la Matrona, Manuel Centeno, El Cojo de Málaga, Juan Varea, Pepe Pinto, Sebastián el Pena, el Niño de Marchena, Manolo Caracol, Tía Anica la Piriñaca, Tío Gregorio el Borrico y Juan Talega.
El concurso de 1922. Granada
Cuando comienzan a surgir decididamente los profesionales del cante, el baile y el toque, ciertos sectores de la intelectualidad afines a la Generación del 27 empiezan a temer por "lo puro". Maestros como Manuel de Falla o Federico García Lorca tienen una visión apocalíptica del flamenco, ya que para ellos éste debe ser un arte del pueblo, reducido a la minoría andaluza, y no un estilo comercializable. El temor por la pérdida de lo que ellos llaman "pureza" les lleva a crear el primer concurso de cante flamenco, celebrado en Granada en 1922, en el que la única exigencia era que los aspirantes fueran desconocidos, gente del pueblo, y no figuras ya consagradas en los Cafés Cantantes. El certamen lo ganó El Moronense asentado en Puente Genil Diego Bermúdez Cala, "El Tenazas", y se le hizo una mención de honor a un niño de 13 años llamado Manuel Ortega Juárez, que a la postre resultaría ser el célebre Manolo Caracol.
Pero las pretensiones de los creadores de aquel concurso no medraron y, pese a los esfuerzos por devolver el flamenco al pueblo, el género no sólo siguió profesionalizándose, sino que los aficionados fueron testigos de una revolución que se acrecentó con los discos de pizarra.
El Flamenco en Madrid
El éxito que el cante flamenco había cosechado entre el público hizo que la capital, Madrid, se convirtiera en centro cantaor desde principios del siglo XX. Comenzaron a proliferar los espectáculos en teatros. Aprovechando la repercusión del primer concurso del 22 en Granada, el empresario del madrileño Teatro Pavón, decidió crear la llamada Copa Pavón, un galardón que serviría para aumentar el prestigio del cantaor premiado. La final se celebró el 24 de agosto de 1925 y los participantes fueron el Niño Escacena, Pepe Marchena, el Cojo de Málaga, El Mochuelo y Manuel Vallejo, que resultaría el ganador indiscutible del certamen.
Toda esta parafernalia, repetida en multitud de ocasiones por diferentes puntos de España -aunque no con tanta repercusión-, generó lo que posteriormente se ha dado en llamar la Ópera Flamenca, sin duda la etapa más polémica del género.
La Ópera Flamenca
En los años 20 los carteles que anunciaban los espectáculos comenzaron a sellarse con una polémica etiqueta: "Ópera flamenca". El término no ha terminado aún de ser aceptado por muchos expertos, porque según ellos esta época supuso una adulteración de los estilos flamencos, ya que la mayoría de los cantaores dejó de lado palos tan fundamentales como la soleá, la seguiriya, la toná, el tango o la bulería, para dedicarse plenamente al fandango, a los estilos de ida y vuelta y a los cuplés.
En realidad aquel título operístico no respondía más que a la necesidad de atraer público a los teatros y los cantaores no hicieron sino satisfacer las demandas del respetable, que prefería la sentencia de un fandango a la jondura de una seguiriya. En realidad la invención del título "Ópera flamenca" se debe al empresario más importante de la época, el señor Vedrines, que junto a su cuñado Alberto Montserrat se aprovechó de una disposición tributaria de 1926. Según la citada disposición, los espectáculos públicos, como las variedades y los cafés cantantes, tenían que pagar un 10 por ciento, mientras que los de conciertos instrumentales y la ópera sólo contribuían con un tres por ciento. Esta diferencia del 7 por ciento llevó al señor Vedrines a llamar a los espectáculos con el nombre de "Ópera flamenca", en una inteligente triquiñuela comercial que abrió el flamenco a los grandes espacios: las plazas de toros estaban en auge. Y también el baile, que cuenta con figuras de la talla de Antonia Mercé la Argentina, Pastora Imperio, Vicente Escudero, y Encarnación López la Argentinita, una generación a la que seguiría la compuesta por Pilar López, Carmen Amaya y Antonio.
Por último, el cante ve progresar a artistas como los gaditanos Aurelio Sellés, Pericón, La Perla de Cádiz, El Flecha, Macandé y Manolo Vargas o los jerezanos Terremoto, El Sordera, María Soleá y La Paquera.
Época de Revalorización del Flamenco
Con la "Ópera flamenca" como hilo conductor del género llegan los años 50. El arte flamenco es conocido en medio mundo gracias a las "troupes", que habían restado densidad a los cantes para facilitar la comprensión por parte de todos los públicos. Sin embargo, como si hubiera permanecido en estado latente, una generación de cantaores reivindicó su sitio y siguió interpretando en núcleos más reducidos los estilos de siempre. Toman en este momento especial relieve las figuras de Juan Talega, Fernanda y Bernarda de Utrera, Fosforito, El Chocolate, Agujetas, Rafael Romero El Gallina y Antonio Mairena, entre otros.
Es la época de los tablaos. La casa Hispavox edita la primera "Antología del Arte Flamenco", dirigida por el guitarrista jerezano Perico el del Lunar. En 1958 se crea la Cátedra de Flamencología de Jerez. Surgen las peñas La Platería de Granada, Juan Breva en Málaga y Los Cernícalos en Jerez. Y, sobre todo, en 1956 se celebra en Córdoba el Primer Concurso Nacional de Arte Flamenco, gestado por el poeta local Ricardo Molina, que ganó el pontanés Antonio Fernández Díaz, Fosforito. El flamenco entra en los teatros y los artistas se empeñan en grabar viejos cantes en desuso para perpetuar su arte.
Los Festivales
Los festivales flamencos tomaron verdadera importancia a la lumbre de este acontecimiento, que dio un empuje trascendental a los nuevos valores. El baile está representado por figuras como Antonio Gades, Mario Maya, Farruco, El Güito, Matilde Coral, Cristina Hoyos, Manuela Carrasco, Angelita Vargas, Maleni Loreto y un Antonio ya en su última etapa. El cante cuenta con artistas de la talla de los citados en el epígrafe anterior. Y el público tiene ganas de ver jondura, porque el régimen de Franco había hecho una excelente propaganda sobre el género. Así, en 1957 nace el Potaje Gitano de Utrera, el primero de los festivales flamencos. Le siguen la estela otros certámenes como el de Arcos de la Frontera (1961), el Festival de Canciones y Cante Flamenco de Mairena del Alcor (1962), el Gran Festival de Cante Grande de Ácija (1962), El Gazpacho Andaluz de Morón de la Frontera (1963), la Caracolá de Lebrija (1966) o el Festival de la Guitarra de Marchena (1967). Todos ellos se celebran en verano, en espacios grandes y abiertos, por lo que se crea un circuito de contrataciones que intensifica el trabajo de los artistas en la época festival.
No obstante, durante el invierno los artistas realizan otra tarea vital: llevar el flamenco a los círculos intelectuales. De la mano de cantaores como Antonio Mairena, la música andaluza entra de lleno en las universidades, comienzan a prodigarse los recitales ilustrados con conferencias, nace la palabra "flamencólogo" y el flamenco sufre una importante revisión histórica. Todo ello confluye en la concepción de un nuevo tipo de festivales de larga duración, como la Bienal de Sevilla, modelo artístico de mayor vigencia en la actualidad.
Fuente
En la punta sureste de España está situada la ciudad de Sevilla. Es una de las ciudades más grandes del país, y la capital administrativa de la región de Andalucía. Sede de incontables tesoros arquitectónicos, está considerada como uno de los centros históricos más importantes de Europa.
A pesar de su popularidad entre los turistas, Sevilla ha mantenido el encanto de pertenecer al antiguo mundo mediterráneo, y posee una sólida reputación entre los viajeros por sus animados festivales, fascinantes tesoros históricos, y algunas de las tapas más deliciosas que puedes probar en España.
Pero la influencia de Sevilla en la cultura española como se conoce hoy en día se extiende más allá de la arquitectura y el “chorizo”. Esta antigua ciudad fue testigo de la evolución del arte más importante y emblemático de España conocido por el mundo: el flamenco. Y mientras que en la actualidad se puede disfrutar prácticamente en cualquier lugar de España, es en Sevilla donde tienes la mayor posibilidad de experimentar este arte en su forma más purista.
Conmovedor, emotivo y expresivo, el flamenco no es un estilo de baile, canción o instrumentación, sino una fusión de los tres juntos. Es una forma de arte de más de 200 años de antigüedad, que aún hoy es popular, y que cuenta relatos de la historia de España a través del baile, la música y la guitarra.
Los historiadores discuten sobre el punto exacto de la historia en que la música que más tarde sería el flamenco apareció, pero lo que es una certeza es que esto ocurrió en el sur de España, en la región andaluza de la que Sevilla es hoy en día el centro.
En sus comienzos, empezó a través de la canción. Era la voz de la comunidad gitana perseguida del sur de España, que llegó bruscamente durante el final del 1400 desde la India y África. Desde su llegada, y en especial con la implantación de la inquisición española poco después, los gitanos como raza han sufrido muchísimo. Acusados de brujería y deshonestidad, y consecuentemente discriminados por la mayor parte de la comunidad, no podían encontrar trabajo, poseer tierras o integrarse en la sociedad.
Llevaban una existencia secular, y socialmente se reunían entre ellos. Ya entrada la noche, los miembros de la reunión cantaban canciones de pena y llanto, expresando las dificultades por las que atravesaban en la vida y el dolor que sentían.
Cada canción era transmitida oralmente de generación en generación, sin música escrita e interpretada individualmente por cada cantante. Con el paso del tiempo, el cantante se acompañó por el sonido de una guitarra, los movimientos de un bailarín, o ambos. El tema de las canciones se amplió y pasó a incluir cuestiones como el amor, la muerte y las celebraciones, incluso la política y el humor, desarrollando los diferentes estilos de flamenco que existen hoy en día.
Las influencias de árabes, judíos e incluso de la cultura andaluza local se convirtieron gradualmente en parte del sonido. Lo que empezó con una sola voz, se hizo luego más interesante al agregar el sonido de una guitarra, los movimientos de un bailarín acompañante y, más tarde, las palmadas de la audiencia, acentuando el ritmo de la música.
Verdaderamente, el flamenco es una experiencia que no te puedes perder, y si tu itinerario incluye un viaje a Sevilla, es probable que encuentres muchas posibilidades de introducirte en la magia y emoción de esta experiencia.
Una visita al Museo de Baile Flamenco es un buen lugar para empezar a aprender acerca de la historia del baile. Abierto de 9am-7pm, los visitantes tienen la posibilidad de echar un vistazo a la colección de exposiciones de audiovisuales, exhibiciones permanentes, y talleres de enseñanza, extendidos por las tres plantas de este proyecto multimillonario que abrió sus puertas en 2006. Hay actuaciones estacionales por las tardes durante el verano, o puedes participar en clases y talleres que funcionan durante todo el año.
Aquellos interesados en comer y beber además de la actuación de flamenco pueden probar El Tablao Flamenco Los Gallos en la plaza Santa Cruz, por 20 euros, con bebida incluida. O El Tablao Flamenco el Arenal, cerca de la plaza de toros, en un edificio restaurado del siglo 17. Allí ofrecen espectáculos con o sin cena por 20 euros.
Hay muchos bares que ofrecen noches de flamenco, a veces incluso gratis. Estos son una gran oportunidad para vivir el flamenco sin tener que pagar más que la bebida. Puedes elegir asistir a un espectáculo sólo de música o sólo de baile. Hay cantidad de bares en la parte vieja de la ciudad como El Tamboril o La Carbonería en Santa Cruz.
Cada dos años tiene lugar en Sevilla el festival Bienal de Flamenco, que atrae a artistas de toda España y turistas de todo el mundo. El próximo festival está programado para el 2008, normalmente alrededor de Septiembre.
Aquellos afortunados que presencien una actuación en directo improvisada, de madrugada en un bar lleno de humo a las afueras de la ciudad se van a encontrar con una experiencia conmovedora, tan cerca del flamenco tradicional como pueden esperar. La idea de que el flamenco no es nada más que una actuación teatral extravagante de color y baile no podría estar más lejos de la realidad.
El flamenco auténtico no sólo se escucha, sino es vivido por la audiencia. Algunos dicen que el flamenco no se puede ver, sino que se tiene que sentir. Una experiencia de comunicación entre los artistas y el público. Una conversación a través de la música.
Autor: Gaizka Pujana es un joven empresario, dueño de una gran variedad de páginas Web dedicadas a diversos negocios. apartamentos turisticos sevilla apartamentos sevilla alquiler apartamentos turisticos sevilla
Entre dos aguas tocada por:
Guitarra principal: Carlos Sanchez
Guitarra acompañante: Javier Garcia
Cajon: Rusvhel
Darbuca: Joni
Bailarinas: Elena y Esther
Festibal 2008
Dúo formado por chache y javito nacido en las calles de Leganés. Su música de sabor rumbero nos puede recordar a niña pastori, el barrio, manzanita, etc.

En 2008 la compañía discográfica JJRecord´s en su apuesta por dar una oportunidad a los que comienzan, les publico un single "NIÑA CAPRICHOSA" que se a convertido en uno de los temas mas pinchadas en las discotecas madrileñas. Su primer trabajo "bailaré con quien me trajo al baile" se a publicado en el verano de 2009.
MANOS MÁGICAS
Se trata de uno de los exponentes más sobresalientes de la música flamenca, además de ser considerado uno de los mejas de todos los tiempos. Paco de Lucía logró popularizar e internacionalizar el flamenco; y en sus temas ha mezclado con frecuencia, siempre sobre una base de esta música, ritmos latinos y acordes de jazz.
La mejor contribución de Paco de Lucía al flamenco ores guitarristes la de haber conseguido popularizarlo e internacionalizarlo, aunque ello haya supuesto muchas veces una merma de la pureza en el toque. Considerado como un espléndido intérprete por su virtuosismo y su personalísimo estilo que se puede definir como vigoroso y rítmico. Este estilo se manifiesta en la calidad de numerosas obras del artista. Entre ellas (Rumba) «Entre dos aguas», (Por alegrías) «La barrosa», «Barrio la viña», «Homenaje al Niño Ricardo», (Bulerias) «Almoraima», «Guajiras de Lucía» y (Rumba) «Río Ancho».
Es meritorio además el esfuerzo que ha realizado este artista por dar a conocer el flamenco al público de fuera de España y por haberse atrevido a «darle otro aire» mezclándolo con otros estilos, que, aunque de estructuras melódicas y rítmicas diferentes, pueden congeniar bien con él. Paco de Lucía ha abierto el camino para este tipo de experimentaciones y fusiones del flamenco con diversas músicas, lo cual es sin duda encomiable.
Ademas, algo muy característico de este guitarrista es que no sabe solfeo.
Otro aporte de Paco de Lucía al arte Flamenco contemporáneo ha sido la inclusión del cajón. Este instrumento de la música afroperuana, es conocido por Paco de Lucía en Perú a fines de los años 70, de manos de Carlos ‘Caitro’ Soto de la Colina, cajonero y compositor peruano. Paco de Lucía intuye y entiende, al conocer este instrumento peruano, que puede ser una solución a la permanente necesidad de percusión que requiere el flamenco, y lo incluye, en complicidad con Rubem Dantas, a los elementos percusivos utilizados en su sexteto de entonces, convirtiéndose el cajón desde ese momento y con el paso del tiempo, en un instrumento imprescindible del arte flamenco contemporáneo, y luego de otras corrientes musicales internacionales.
EL COMIENZO
Tanto su madre, Lucía Gómez "La Portuguesa", como su padre, Antonio Sánchez, influyeron mucho en su vocación. De su padre y de su hermano Ramón recibió las primeras clases de guitarra.4 Su padre hacía que Paco practicase muchas horas de guitarra diarias durante su niñez. El nombre "De Lucía" quedó ligado a él durante su niñez, ya que, como él mismo cuenta, en su barrio había muchos Pepes, Pacos, etc., y entonces se los identificaba por el nombre de la madre, por lo que él era conocido como "Paco, el de Lucía" en su barrio de Algeciras.
Es hermano de artistas flamencos: de Pepe de Lucía, cantaor profesional ya de niño, y de Ramón de Algeciras, guitarrista también profesional. Ambos han sido miembros de su banda. Durante muchos años, le han acompañándo en grabaciones y giras.
Paco de Lucía ha recibido principalmente la influencia de dos escuelas: la del Niño Ricardo, considerado como una de las figuras más destacadas de la guitarra flamenca y el precursor más directo de Paco de Lucía, y la de Sabicas, a quien se considera como el máximo influyente en el desarrollo y perfeccionamiento de la guitarra flamenca como instrumento de concierto
A finales de los años 60, conoce al Camarón de la Isla, con quien crea una mítica unión musical, fruto de la cual son los primeros discos de ambos.5 Se muestran como excelentes intérpretes del flamenco más ortodoxo. Grabaron diez discos entre 1968 y 1977. Después, juntos y por separado, fueron precursores de un flamenco más popular y mestizo entrando en el terreno del pop, el rock y el jazz
Se consideran de los mejores dúos flamencos de la historia por culpa de una mutua envidia ya que el sueño de camaron era tocar la guitarra y el de paco era cantar.
PACO DE LUCIA Y CAMARON
En 1969, un cantante castaño de diecinueve años, gitano y proveniente de la Isla de San Fernando, inició con Paco una colaboración que iba a durar toda una vida. José Monje Cruz "Camarón de la Isla", había nacido en 1950, siendo el séptimo de ocho hermanos, nacidos en el seno de una humilde familia gitana. Su padre se ganaba la vida como Herrero en San Fernando, un pequeño pueblo situado en el punto más alejado de la península de Cádiz, hasta que murió cuando José tan sólo contaba doce años. Apodado Camarón por un tío suyo debido a su cuerpo pequeño y nervudo, su carácter inquieto y su pelo claro, José se encontró de repente cantando en los bares y los tranvías de Cádiz para conseguir unas monedas con las que ayudar a subsistir a la familia. Se dice que incluso a aquella tierna edad Camarón causo un revuelo entre los flamencos que asistieron a la Feria de Abril de Sevilla de 1963, cantando para acompañar el baile del gran cantaor Antonio Mairena y recibiendo elogios del legendario torero Curro Romero. En 1966, el cantaor de quince años inició su carrera profesional en Málaga junto a Miguel de los Reyes. De Málaga, Camarón acudió con Dolores Vargas a Madrid, donde actuó en el tablao Torres Bermejas durante los siguientes doce años.
En una entrevista para la televisión, Paco describió su encuentro con Camarón de la siguiente manera: "... Fue en Jerez... Me encontré con él por la mañana. Yo había estado tocando durante toda la noche y él había estado cantando en otro local. Nos juntamos y pasamos todo el día y la noche siguientes cantando y tocando. Me impresionó muchísimo. Camarón es un revolucionario, un símbolo del flamenco de hoy".
En una fecha posterior, Paco reveló más detalles sobre sus primeros contactos con Camarón. Aparentemente, durante el primer viaje de Camarón a Madrid (con catorce años, según Paco), éste acudió al estudio de grabación en el que Paco de Lucía, Paco del Gastor, y Enrique Escudero estaban tocando para el popular cantante Bambino. Bambino le pidió a Camarón que cantara para el director musical de Columbia Records. Paco del Gastor y Escudero estaban cansados y no querían seguir tocando, por lo que Paco de Lucía acompañó solo al cantaor. Camarón interpretó una soleá que Paco dice que era muy tradicional, al estilo de Antonio Mairena. El hombre de Columbia dijo que aquel tipo de cante no iba a vender, y que no estaba interesado. Paco afirma que le dijo a Camarón: "¡No te preocupes, yo te grabaré un disco!". Por supuesto, en aquel momento Paco sólo tenía dieciséis años y no estaba en posición de conseguir grabaciones para nadie. No volvieron a verse en varios años.
Según Paco, el siguiente encuentro tuvo lugar en Jerez, años más tarde. Se encontraron al amanecer cuando regresaban de diferentes juergas. Camarón iba con un hijo de Parrilla de Jerez, que les invitó a su casa para desayunar y tomar unos tragos. Rápidamente se montó una fiesta, y fue entonces cuando Paco descubrió realmente a Camarón: "... Me volví loco por mi Camarón. No podía comprender cómo se podía alcanzar semejante perfección en el cante, semejante precisión en los tonos, tal maestría, tal gusto. Lo tenía todo... Esta vez le propuse completamente en serio grabar un disco y empezamos a trabajar".
Camarón ha dado su propia versión de este encuentro. Dice que estaba trabajando en Torres Bermejas por 2.000 pesetas la noche, junto a artistas como Paco Cepero y El Turronero. "[Me dedicaba a]... cantar en dos sesiones tempranas acompañando a diez chicas y, más tarde, en dos cuadros más para los primeros clientes. Por fin, a eso de las dos de la mañana, podía cantar solo... El padre de Paco solía venir a menudo a Torres Bermejas. Un día se trajo a su hijo. Nos entendimos de inmediato. A él le gustaba lo que yo hacía y a mí me gustaba lo suyo. ¿Cómo no iba a estar interesado? ¡Era un pedazo de monstruo! Durante el tiempo que estuvimos trabajando juntos, aprendimos a ver con tanta claridad el uno en el interior del otro que nos entendíamos casi por telepatía".
Paco dice que acudía a menudo a Torres Bermejas, y que él y Camarón solían jugar al billar entre actos y que acudían juntos a diversas fiestas después de haber terminado de trabajar. Todo esto ocurría durante el periodo de las giras de Lippman & Rau y, según Paco, él y Camarón siempre compartieron habitación durante los aproximadamente dos meses que recorrieron Europa. Tocaban y cantaban constantemente, experimentando y creando por el simple placer de hacerlo. De regreso a Madrid, pasaron bastante tiempo en la casa de Paco desarrollando ideas para la grabación.
El padre de Paco jugó un papel importante en el desarrollo de las carreras tanto de Paco como de Camarón. Demostró ser bastante astuto en todo lo referente al aspecto comercial de la música, en el que los flamencos en general, y los gitanos en particular, solían moverse muy mal debido a su falta de conocimiento y a sus escasas dotes de negociantes. Esto, quizá, reflejaba su experiencia como arbitro e intermediario de muchos tratos hechos en las calles y bares de Algeciras. Según una fuente, para apreciar el papel de la familia Sánchez en la carrera discográfica de Camarón (la base de su fama), debe entenderse que "... sin la intervención de los Lucía, resultaría difícil explicar cómo el genio incontrolado y el carácter hipersensible de Camarón hubieran podido llegar a manifestarse con tanta fuerza en el ambiente hostil de la sala de grabación. Camarón dijo en una ocasión: «Todavía ahora [1991], cuando entro en un estudio de grabación se me hace un nudo en la garganta y apenas puedo cantar. Cada día se me hace más difícil»".
La Buleria, palo del flamenco que como bien dice Manuel Rios Ruiz bulería quiere expresar "bullería", al considerarlo un cante bullicioso por su ritmo ligero y redoblado compás, argumentando que si se dice bulería en vez de "bullería" tal vez obedezca a la dificultad del pueblo andaluz y, sobre todo, del pueblo gitano-andaluz, para pronunciar algunas consonantes. Este palo del flamenco tiene un compás característico: 1 2. 1 2 3. 4 5 6. 7 8. 9 10. / Los números seguidos por un punto representan los tiempos acentuados, si quieren lo pueden hacer con palmas siendo los tiempos acentuados la palmada mas fuerte, pero teniendo en cuenta de llevar siempre el mismo ritmo.

